viernes, 18 de noviembre de 2011

17 de noviembre 2011


Phylae; la joya del Nilo. Con este pensamiento me he levantado esta mañana y el espíritu por todo lo alto. Estaba deseando conocer el templo de Isis, la madre de los faraones y de Egipto. Un hermoso templo situado en una isla junto a la presa de Aswan, donde trabajaríamos la dualidad entre lo masculino y lo femenino. Un lugar adecuado para estimular el segundo chakra y tomar contacto con nuestro aspecto más maternal.
Después de desayunar, cogimos el autobús hacia la presa, una de las mayores del mundo, retiene la crecida del Nilo, formando el lago Nasser, eso son millones y millones de litros de agua. Se calcula que si quebrase la presa, teniendo en cuenta el desnivel del país, provocaría un tsunami que barrería no sólo todo Egipto, sino que llegaría hasta el mediterráneo afectando intensamente a Grecia e Italia. Así que imaginaos la importancia de mantener este enclave en perfecto estado. De hecho, es uno de los puntos más militarizados en los que hemos estado.
Una vez terminada la visita a la presa, el autobús nos acercó al pequeño puerto que se encuentra frente a la isla de filae, donde cogeríamos unas pequeñas barcas , que nos llevarían hasta el templo de Isis. Un paseo precioso, sólo enturbiado ligeramente los mercaderes ladinos, que hasta se subían a las barcas con sus mostrarios de avalorios.
A medida que nos acercábamos a la isla, el grupo se sorprendía de la similitud con Montserrat, decían que era como su versión en miniatura, eso hacía que pareciese más familiar.
Una vez en el  templo, lo primero que sorprende es lo parecido que resulta al templo de Horus, ya que son



de la misma época, y lo bien conservado que está. Por lo visto las religiones y culturas que han pasado por Egipto, hn encontrado similitudes con sus figuras dedicadas a la madre, como en el caso del cristianismo, con la Virgen María. De hecho, en el templo hay un altar cristiano, que coexiste en armonía con el resto de la estructura.
La energía de este templo es limpia y acogedora; maternal. En este precioso enclave Xavier nos habló del trabajo entre padres e hijos, os dejo a continuación la charla, ya que él se explica bastante mejor que yo:



Después de comer tocaba la visita al pueblo nubio. Los nubios son una raza autóctona de Egipto; de rasgos suaves y con piel muy negra, bellas mujeres y preciosos niños, los nubios son un poco como los hippies de Egipto; trabajan artesanía, viven en casas de adobe a orillas del Nilo, cerca de Aswan y sólo se puede acceder allí en Barca, entrando en los lugares más recónditos del Nilo. Un lugar verde, hermoso y lleno de vida, con preciosas playas de río, cocodrilos y variada vegetación. Os dedico este álbum sólo de fotos del lugar. Nos sentimos un poco exploradores yendo al poblado.
Por cierto, cuando íbamos en la barca, algunos niños egipcios se enganchaban a la barca en tablas de porexpan y se dedicaban a cantar canciones propias de la nacionalidad de los turistas. En nuestro caso el repertorio incluía el porompompero, guantanamera, aserejé... sorependente hasta dónde llega su capacidad. Fue un momento muy tierno. Bueno, sin más os dejo con las fotos que os dejarán con la boca abierta; pinchad en el enlace:
https://picasaweb.google.com/101757385353016473933/PobladoNubio
En el poblado nubio tuve la ocasión de sostener un cocodrilo en mis manos. Casi me cago de miedo aunque no era grande, jejeje, pero los miedos están para superarlos y tenía curiosidad. Luego probamos sus alimentos tradicionales; una miel negra aderezada co sus condimentos y un bebida dulce néctar rojo típica de allí. Fumamos su tabaco aromático en la tradicional Asisha y disfrutamos de su arte a través de tatuajes de Hena. Yo me tatué el ojo de Horus (tranquila mamá, se borra en una semana).
Acto seguido y casi por sorpresa nos agasajaron con una fiesta de tambores y bailes de los que nos hicieron partícipes. Menuda fiesta que se montaron en un momento. La felicidad era tal que me dolía de tanto reir. Menuda experiencia!!
Tras la fiesta llegó el momento de ponerse serios. Era la hora de ir a la escuela... Los nubios tienen su propio idioma, su propio alfabeto y su propio estilo de vida, así que, como no podía ser de otra manera, también tienen su propia escuela. Nos llevaron  recibir un clase intensiva y hasta nos tomaron la lección para ver su forma de trabajar con los niños más pequeños. Recibimos una clase de números y letras con un rígido profesor que no dejaba pasar una. Adivináis quién acbó de cara a la pared y azotado por no prestar atención? Sí, un humilde servidor, y es que hay cosas que nunca cambian, jejeje.
Al volver de la excursión, nos unimos todos los grupos frente a Aswan, en las falucas (veleros egipcios) a disfrutar de la quietud del Nilo y de la puesta del sol en un momento íntimo de integración y relajación. Ya se empieza a respirar un ligero aire de despedida y sólo pensarlo me pone muy triste.
POR CIERTO, la foto de la izquierda que veis aquí, es del hotel donde Agatha Christie escribió su famosa novela, muerte sobre el Nilo.
Tras esto, nos juntamos en el salón central para la meditación final con el grupo. Un momento de unión para todos los que hemos formado parte de la aventura. No puedo hacer otra cosa que dar gracias a todos por lo mucho que me estáis aportando. Gracias.
Esta también fue una noche de bodas Esenia, donde 4 parejas del grupo se unían entre sí para jurarse amor eterno.  Xavier Pedro, que hace de todo en este viaje ofició. Una boda sobre el Nilo no se ve todos los días y los chicos que se casan son ahora grandes amigos, así que para mi, fue un momento muy emotivo.
Otra noche más, dormiremos un par de horas, a las 7 sale el vuelo de Aswan a El Cairo y toca paliza otra vez. Físicamente está siendo muy duro y hay mucho que absorber. Mañana veremos a Gamal, en la tienda de esencias. Él es maestro de reiki, maestro de aromaterapias (probablemente el mayor del mundo) y vidente. Una experiencia que no me perdería por nada del mundo.
Antes de despedirme por hoy, quisiera agradecer el buen trabajo de la agencia egipcia Good Travel, que han hecho lo imposible por cumplir con una agenda super apretada y además han hecho todo lo posible para darme cobertura para el blog estos días en unas condiciones muy difíciles un los lugares más inhóspitos. Mando un abrazo especial a mi gran amigo Taha, un gran profesional y mejor persona, que nos ha dado su cariño y apoyo en toda esta aventura, y otro para Housseini, que nos ha hecho vivir cada día (a nuestro grupo de cocodrilos) la historia viva de Egipto. Gracias chicos, sois estupendos. Si vais a Egipto, contactad con good travel, son todos buena gente y se preocupan mucho por nosotros.

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